Me presento. Soy Sharis. Guardiana de la llama, caminante de la sombra, guía de territorios internos.
Sé que estás aquí porque ya no puedes seguir mirando hacia otro lado. Estás en una transición vital, en un quiebre existencial.
Algo ya cambió; y lo sabes.
Puede que sientas un cansancio profundo al intentar sostener una vida que ya no encaja. Vacío, confusión, la sensación de estar perdid@, o incluso pensamientos y emociones que te asustan.
Seguro también, al mismo tiempo; percibes un llamado silencioso pero insistente: la intuición de que algo en ti se está abriendo, una conexión que se expande, una nueva manera de habitar la realidad.
Un despertar.
Como si supieras que es momento de entrar en otro nivel de conciencia.
Sí, sí; yo sé que da miedo.
Pero en realidad lo que te está llamando es maravilloso y no es otra cosa que el pulso esencial de la existencia (vida~muerte~vida) que nos invita una y otra vez a transformarnos para encarnar nuestra verdad.
El proceso ya empezó. La vida ya está haciendo lo suyo.
Si necesitas compañía, acá estoy.
Puedes hacer click en el botón para programar un encuentro gratuito de media hora y empezar a caminar este camino con consciencia.
Yo no te llevo a ningún lugar al que la vida no te esté llamando ya. Lo que puedes estar sintiendo como "crisis" muchas veces es, en realidad, un llamado a despertar.
¿Qué hacer primero? Nada más que aceptar el llamado. Esto ya mueve la energía.
A partir de ahí, comienzan a revelarse destellos de conciencia que aparecen cuando una persona decide mirar de frente lo que está viviendo. Son umbrales del camino que es necesario cruzar en momentos como este para salir del punto donde todo parece detenido.
Yo los llamo, los cinco umbrales del cruce.
I. Del ruido a la verdad. Dejas de buscar respuestas afuera y empiezas a mirar adentro.
II. De la desconexión a la energía viva. Viajas a tu interior y reconectas con tu energía vital esencial.
III. De la sombra a la medicina. Ves lo que evitabas y comienza a revelarse tu fuerza.
IV. De la lealtad a lo muerto a la fidelidad a lo vivo. Ves lo que debes soltar y entiendes que seguir sosteniéndolo sería traicionarte.
V. El renacer ritual. Cruzaste. Ahora aprendes a ritualizar esa vida nueva, que necesita tu atención.
Atravesar algo así no es menor. Es una travesía interna en la que la vida entera se reordena por completo.
Contar con presencia en el cruce puede marcar la diferencia.
Si ya aceptaste el llamado de la vida y sientes que este es tu momento, podemos atravesarlo junt@s.
Desde niña he tenido una sensibilidad energética que nunca se apagó. Percibo pensamientos, emociones, tensiones y bloqueos como quien escucha un lenguaje antiguo, y también puedo sentir qué necesitan esas energías para moverse y encontrar su camino.
Mi camino ha transitado distintos lenguajes de comprensión del ser: el cine, la terapia gestáltica, el tarot, el chamanismo, el trabajo corporal y los sueños. Actualmente me estoy formando como doula de la muerte. Hoy, todos estos caminos se entrelazan de manera orgánica en mi práctica.
Para mí, el espacio terapéutico es una ceremonia de creación. Un encuentro entre todos tus planos para acompañarte a que tu energía se ordene alrededor de lo que eres auténticamente en tu totalidad.
No le temo a la incomodidad ni a las zonas profundas del alma; sé que ahí está lo que nos libera.
Es el inicio de la medicina.
Me pongo a tu disposición para que vayamos labrando el proceso a la medida de tu alma.
Mi labor es abrir el portal hacia ti y sostenerlo contigo para que no te pierdas en el cruce.
Encontrémonos, conozcámonos, sintamos si hay energía para iniciar este camino.
“Siempre que pienso en empezar un proceso terapéutico no pienso en nadie diferente a Sharis porque el amor es la fuerza más grande del mundo y eso es lo que me ha mostrado ella: que el amor lo puede todo”
"Quería poder hablar con alguien lo que no podía hablar con mi familia y amig@s, desahogar miedos y dudas. Me sirvió mucho la paciencia para llevar el proceso a mi ritmo".
"Pasé de estar enojado todo el tiempo a estar más tranquilo y manejar mejor el enojo. Me ayudó mucho aprender a identificar las emociones en mi cuerpo. Ya no me duele la espalda".
"Valoré mucho el reconocer los momentos para tocar esas fibras sensibles. El respeto y la importancia al misticismo de mi discurso. Nunca me sentí juzgado".
"Pasé de ser impulsiva al conocer una posible pareja a darme el tiempo para elegir lo mejor para mí. De la terapeuta me sirvió la cercanía, el sentido del humor y la capacidad para tejer la información".
Pasé de sentirme asustado de decir lo que sentía a lograr la comunicación asertiva en mis relaciones. Aprendí a tener más empatía conmigo mismo; a conocer y respetar mis límites".