Quiero contarte algunas cosas sobre mí para que puedas sentir si soy yo la terapeuta indicada para acompañarte en tu proceso.
Desde muy chiquita, he sido una persona hipersensible a las energías. Puedo percibir emociones, vibraciones, presencias espirituales, tensiones, conflictos no resueltos, bloqueos, etc... También, tengo visiones claras sobre qué es lo que piden esas energías para resolverse y encontrar su buen camino.
Por lo loco, raro y amenazante que esto podía llegar ser para los sistemas a los que pertenecí (familia, colegio, amig@s, pareja) aprendí a adaptarme y a reprimir esta parte de mi esencia, hasta que varias situaciones difíciles en mi vida me invitaron a despertar y a entrar en un proceso de reconocimiento para poder hoy mostrarme aquí; desde mi ser más auténtico y poder servirte desde ahí.
Sé lo doloroso que es estar perdido de sí mism@, he estado ahí. Hoy también sé cómo encontrar los caminos de regreso y sé que despertar es; en realidad, volver a ti, ser consciente de la energía del espíritu que te habita y actuar en coherencia con ella para aprender a encarnar, instante tras instante, a tu ser más auténtico.
Como terapeuta, mi deseo más grande es que pases de intentar encajar en "lo normal", a encarnar tu ser único y luminoso y que te comprometas con el acto radical de ser tú mism@, de manifestar tu yo auténtico y chamánico; ese que en realidad le sirve a la divindad.
Para mí el trabajo terapéutico se mueve en todos los planos del ser; mental, emocional, físico y energético / espiritual.
Creo en la terapia como un arte sagrado, que lidia con los asuntos del alma humana, más que con querer normalizar comportamientos y regular la química del cerebro. Lo que busco en los procesos que acompaño es liberar al alma de sus complejos inconscientes; moviendo la energía a través de la consciencia en todos los planos del ser y atravesando la oscuridad, la incomodidad y el conflicto para encontrar la luz.
Me considero una “Shadow Worker”. Trabajo mucho conectando con la sombra pues sé que estar sano, es en realidad estar completo; y que sanar, tiene que ver con entender, asimilar e integrar la lección escondida en las partes de nosotros que no queremos ver. Esta comprensión puede llevarnos a una transformación genuina, en la que simplemente encarnamos quien realmente somos.
Otros datos sobre mí: nací en Bogotá en 1983 y siempre me ha interesado estudiar todo lo que me ayude a comprenderme mejor. Esa curiosidad me ha llevado a explorar el Cine, la Terapia Gestalt, el Tarot, el Chamanismo, la Terapia Corporal y la terapia con Sueños. Todos ellos caminos que se manifiestan expansivamente en mi labor.
Sé que cada proceso es diferente y que cada persona despierta a su propia verdad y medicina de diferentes maneras y a su ritmo. No le temo a la experimentación para encontrar el mejor camino hacia ti. Para esto, te ofrezco una variedad de procesos y de herramientas que podemos ir explorando según lo que resuene con tu alma y lo que pida tu proceso.
De nuevo, que rico este encuentro, qué bueno que hayas llegado hasta aquí! Sí sentiste la energía de mis palabras y la resonancia en tu corazón o en cualquier parte del cuerpo al leerme nos vemos en consulta y empecemos este proceso!
Que no pase un instante más sin dar los pasos que necesitas dar para volver a estar complet@!
Un abrazo grande,
Sharis
“Siempre que pienso en empezar un proceso terapéutico no pienso en nadie diferente a Sharis porque el amor es la fuerza más grande del mundo y eso es lo que me ha mostrado ella: que el amor lo puede todo”
"Quería poder hablar con alguien lo que no podía hablar con mi familia y amig@s, desahogar miedos y dudas. Me sirvió mucho la paciencia para llevar el proceso a mi ritmo".
"Pasé de estar enojado todo el tiempo a estar más tranquilo y manejar mejor el enojo. Me ayudó mucho aprender a identificar las emociones en mi cuerpo. Ya no me duele la espalda".
"Valoré mucho el reconocer los momentos para tocar esas fibras sensibles. El respeto y la importancia al misticismo de mi discurso. Nunca me sentí juzgado".
"Pasé de ser impulsiva al conocer una posible pareja a darme el tiempo para elegir lo mejor para mí. De la terapeuta me sirvió la cercanía, el sentido del humor y la capacidad para tejer la información".
Pasé de sentirme asustado de decir lo que sentía a lograr la comunicación asertiva en mis relaciones. Aprendí a tener más empatía conmigo mismo; a conocer y respetar mis límites".